Contratar a un diseñador gráfico no es lo mismo que contratar un operador de mouse. Mientras el primero aporta creatividad, estrategia y conocimiento técnico, el segundo solo ejecuta tareas básicas. En este artículo explicamos las diferencias clave y te ayudamos a decidir qué perfil es el más adecuado para tu proyecto.
Cuantos de nosotros hemos escuchado a muchas personas, amigos, familiares decir que un diseñador gráfico es una persona que se encarga de hacer dibujitos, imprimir lonas y crear logos. Este tipo de opiniones hacia nosotros los diseñadores nos causa un poco de desagrado debido a que más de uno de nosotros ha trabajado en una imprenta y nos queda una experiencia desagradable para no volver a trabajar en un lugar así. Muchos se preguntarán ¿Por qué?, si al final de cuentas el escaso trabajo que existe en México no está para desperdiciar uno. La respuesta es la siguiente;
Lo que las imprentas requieren NO ES UN DISEÑADOR GRÁFICO, ellos no están dispuestos a valorar y a pagar por tus 4 años de carrera, menos por un posgrado, no les interesan tus conocimientos sobre retórica, mucho menos de los movimientos artísticos, les da igual si conoces de psicología de color, les tiene sin cuidado si sabes de tipografía, caligrafía o Lettering y no les preocupa si tienes amplios conocimientos en teoría de la forma, semiótica o de la sección aurea. Ellos buscan una persona hábil que sepa manejar Corel y Photoshop, entre más rápido y más hábil sea en manejar un programa para ellos mejor. Si un cliente les pide unas tarjetas de presentación con fondo “rosa chillante” con letras verdes, este mismo debe de obedecer porque al final de cuentas es el cliente el que tiene la razón aunque se vean “horribles”.
El problema es que mucha gente no sabe que ser un diseñador gráfico es mucho más complejo que simplemente moverle a Photoshop o a Corel y muchas veces los diseñadores tenemos la culpa por acudir a esos lugares y prestarnos a devaluar nuestra profesión, lo que conlleva a que las personas no valoren nuestro trabajo y acudan a imprentas donde lo único que les preocupa es la entrada de efectivo que se genera por realizar trabajos de impresión, entre más trabajos impriman hasta mejor para ellos, y con tal de conseguir más impresos hacen que el “operador de mouse” haga DISEÑOS GRATIS y así atraiga a más gente, aunque los diseños sean de mala calidad, que sean vectores gratis descargados de la web y que el mismo gráfico que se utilizó para las tarjetas de presentación del abogado sirva para la lona del negocio de comida económica de la esquina.
Por eso muchas empresas ya no requieren a un diseñador, ellos van directamente a las imprentas a que el OPERADOR DE MOUSE les haga “su logo gratis” que erróneamente le llaman así, “logo”.
Pero no todo es negativo, aquí radica lo positivo de tener a un verdadero diseñador gráfico, ya que las grandes empresas que trabajan con un diseñador gráfico mantienen una línea de diseño en su empresa, desde su identidad corporativa hasta su página web, rápidamente se nota la calidad de trabajo, un trabajo realizado únicamente para las necesidades de dicha empresa. El brief y el estudio de mercado que hace el diseñador son para generar un trabajo completo y asegurar un trabajo de calidad para la empresa. Tener a un diseñador o a una agencia de diseño trabajando para tu empresa es la solución de calidad para tus problemas de comunicación visual, ya que con los conocimientos de psicología del color, retórica, sección aurea, teoría de la forma, tipografía, mercadotecnia, semiótica, y elementos del diseño podrá generar diseño de calidad que cubra las necesidades de la empresa.
Pero recuerda que también es importante recordar que el trabajo de un diseñador también cuesta, así como lo que cuesta contar con los servicios de un abogado, o los servicios de un médico o un chef, porque al final de cuentas lo que te vende un diseñador es un servicio de calidad y requiere mucho más trabajo que “hacer dibujitos en computadora”

